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BAÑOS

Los romanos levantaron en las proximidades de la actual localidad un asentamiento rural. Con seguridad, esas gentes ya conocían los múltiples beneficios del agua ácido-sulfurosa del manantial. Aunque no fue hasta 1859 cuando un vecino se percató de la similitud de este agua con la del balneario de Caldas de Bohí. Tras su estudio en Zaragoza, comenzó a explotarse con fines terapéuticos. Pronto corrió la voz de las bondades de estas fuentes y empezaron a llegar pacientes de la comarca y de otras provincias. Para mejorar el servicio, se construyó un edificio en el mismo nacimiento del manantial donde los visitantes podían beber el agua o bien bañarse en ella. El balneario no ofrecía alojamiento pero contaba con todo tipo de comodidades: servicio de carruajes a la estación de tren de Monzón, salas de bañeras, zona ajardinada… Las instalaciones se cerraron en 1936.